El territorio como experiencia
El paisaje es el territorio fotográfico al que regreso de manera natural. Más que registrar un lugar, me interesa observar cómo la luz, la atmósfera, el clima y el paso del tiempo transforman continuamente aquello que tenemos frente a nosotros.
Montañas, bosques, lagos, costas y caminos se convierten en espacios de contemplación. Cada fotografía nace del encuentro con un momento que no volverá a repetirse exactamente de la misma manera: una nube que oculta una montaña, la niebla sobre el agua, una luz que aparece durante unos minutos o un sendero que conduce la mirada hacia lo desconocido.
Fotografiar paisaje es, para mí, una forma de permanecer presente frente a esa transformación y tratar de conservar no sólo la apariencia de un lugar, sino la experiencia de haber estado allí y haberlo observado cambiar.
























